Opina: Un instalador senior de telecomunicaciones con 30 años de experiencia en campo, en colaboración con los vecinos del Sector 4-C de San Borja.
Llevo tres décadas subiendo cerros instalando antenas satelitales y torres de telefonía por todo el Perú. Conozco cada tornillo, cada banda de frecuencia y sé perfectamente cómo se calcula el presupuesto de un enlace, su potencia, la cantidad de vatios necesarios y tipo de antenas para cada situación. Sé lo que la ciencia oficial y los manuales corporativos repiten: que esta radiación es "no ionizante" y que cumple con los Límites Máximos Permisibles.
"Solamente una antena más": No es un tema aislado de San Borja, ocurre en todo Lima y Callao. Candidatos municipales MUTIS sobre el tema. Esperamos que alguno se pronuncie en favor de los vecinos.
El viejo truco de "Solamente una antena más". Pero en mis 30 años de carrera he aprendido una verdad de campo que ningún manual de ingeniería enseña: si un proyecto no cuenta con la licencia social de la comunidad, la obra simplemente no se hace. Es una irresponsabilidad técnica forzar una instalación en contra de los ciudadanos. O se arregla el pleito con los vecinos, o no se instala.
Lamentablemente, esa no es la filosofía de las grandes operadoras que hoy han desatado una auténtica "bronca campal" en uno de los distritos residenciales más emblemáticos de Lima: San Borja.
Intuición o Negligencia
Como experto instalador con tres décadas en el sector, conozco perfectamente las matemáticas y la física detrás de las microondas; sin embargo, en mi vida privada aplico el más estricto principio de precaución: jamás duermo con el celular cerca, uso estrictamente audífonos o altoparlante para hablar, y el Wi-Fi jamás entra a mi mesa de noche. No es paranoia, es memoria histórica. Hace 50 años, las grandes corporaciones tabacaleras financiaban a sus propios científicos para ocultar el daño biológico, al punto de que se vendían cigarrillos dentro de los hospitales y los médicos los recomendaban en anuncios públicos para 'calmar los nervios'. Tuvieron que pasar 40 años de muertes y batallas legales independientes para que la verdad saliera a la luz y se venciera ese lobby multimillonario. Las empresas de tecnología operan bajo la misma lógica comercial: jamás van a hacerse un harakiri financiero admitiendo hoy un daño que destruya su negocio. Por eso, mientras la ciencia oficial se toma décadas en descifrar los efectos crónicos de la radiofrecuencia a distancia cero, yo prefiero no esperar a que dentro de 30 años nos digan 'uy, nos equivocamos'. Yo apago la frecuencia hoy y protejo mi entorno.
Vecino crítico literario de renombre, indignado escribe a Caretas revista nacional de importancia mundial en agosto 2026
La noche del vaciado clandestino
La alerta roja se encendió en la cuadra 12 de la transitada Avenida San Borja Norte. Los residentes despertaron con el ruido de maquinaria pesada trabajando en la clandestinidad. "Entre gallos y medianoche", una empresa contratista invadió el parque lineal de la berma central, cortó áreas verdes intangibles y destruyó dos postes de luz eléctrica que garantizaban la seguridad pública del sector. ¿El objetivo? Vaciar una mole de concreto (zapata) para levantar una imponente torre de telefonía celular pegada a las veredas y frente a las fachadas de las viviendas.
"Parecía que querían hacerlo cuando nadie pudiera reaccionar", denuncian los residentes locales en un extenso informe técnico-ambiental emitido por la Junta Vecinal del Sector 4-C, liderada por su presidenta Victoria Carolina Paz Quiroz.
La indignación escaló rápidamente a los medios nacionales. La prestigiosa revista Caretas capturó en imágenes el encofrado de madera clavado de forma prepotente sobre el césped destrozado del parque. Entre las voces de protesta destaca la de Ricardo Enrique González Vigil, el crítico literario más importante del país y vecino del lugar, quien denunció el atentado contra el ornato, la residencialidad y la salud pública, alertando además que la polémica estructura se encuentra a menos de dos cuadras del plantel escolar Andrés Bello.

El mapa del desembarco masivo
Pero lo que los vecinos de la cuadra 12 inicialmente creyeron que era un problema aislado, es en realidad algo mucho más grande y alarmante. Un mapa catastral sectorizado de San Borja revela un plan coordinado de las operadoras de telecomunicaciones para sembrar, en bloque, decenas de estas estructuras a lo largo de los sectores 3, 4, 6 y 7 del distrito.
Aprovechando los vacíos de la Ley N° 29022, las empresas presentan estos megaproyectos en paquetes masivos ante los municipios de San Borja y Lima Metropolitana. Si los gobiernos locales no responden a tiempo debido a la burocracia, las solicitudes se aprueban automáticamente por "silencio administrativo" bajo una declaración jurada básica denominada Ficha Técnica Ambiental (FTA). Para cuando los vecinos descubren el proyecto, las corporaciones ya tienen los papeles en la mano y envían ejércitos de abogados a defender el terreno, eludiendo estudios de impacto socioambiental profundos y omitiendo la participación ciudadana obligatoria.
¿Un nuevo "harakiri" corporativo?
La justificación de las empresas es siempre la misma: "la ley lo permite y el servicio lo requiere". Sin embargo, el escepticismo de la comunidad está plenamente respaldado por la historia. En la década de 1950, las multinacionales tabacaleras financiaban estudios científicos y pagaban a médicos para que dijeran en los pasillos de los hospitales que el cigarrillo era inofensivo y relajante. Tuvieron que pasar 40 años de muertes y batallas legales independientes para que se admitiera el daño real de la nicotina. Ninguna corporación tecnológica va a hacerse hoy un harakiri comercial financiando estudios que destruyan su modelo de negocio multimillonario de conectividad 5G.
Ante la falta de estudios independientes que certifiquen el impacto biológico de estar expuestos a ráfagas continuas de microceldas a distancia cero durante 40 o 50 años seguidos, el sentido común y la precaución humana deben prevalecer. Como instalador, sé que la potencia de una onda cae drásticamente con la distancia. Por ende, llenar un parque residencial y escolar de antenas es una agresión innecesaria contra el entorno urbano.
La Directora de Fiscalización del MTC lo ha dejado claro en las plataformas oficiales del Estado: "Los gobiernos locales son competentes para disponer el retiro de las antenas en caso se vulnere alguna norma municipal o socio-ambiental". La Municipalidad de San Borja tiene las herramientas legales en la mano para actuar frente a la destrucción del parque y la remoción ilegal de las luminarias públicas.
Hoy, los vecinos de San Borja Norte se mantienen en pie de guerra, custodiando las rejas informales de la obra e impidiendo que los camiones grúa ice la estructura metálica sobre los pernos expuestos en el concreto. No están en contra del progreso tecnológico; están defendiendo el derecho básico a la transparencia, la planificación urbana y el respeto absoluto a la comunidad. La lección de campo es clara: si no hay licencia social, esa antena no debe subir y los hoy candidatos políticos se deben a sus electores.
Te puede interesar: MTC recuerda que el sector no autoriza la instalación de antenas de telecomunicaciones - Noticias - Ministerio de Transportes y Comunicaciones - Plataforma del Estado Peruano https://share.google/6KSumPmFB1jwWRDDr
Exposición prolongada genera efectos adversos biológicos comprobados
Por su parte, importantes instituciones médicas globales como el prestigioso complejo clínico Apollo Hospitals advierten en sus pautas de salud que la exposición prolongada y continua a las radiaciones de radiofrecuencia de los teléfonos móviles y sus respectivas antenas, generan efectos adversos biológicos comprobados, tales como severas alteraciones en los patrones de sueño (insomnio), disminución de la actividad cognitiva cerebral y variaciones negativas en los tiempos de respuesta del organismo. Asimismo, la entidad médica detalla que estas ondas tienen la capacidad de inducir interferencia electromagnética directa en dispositivos médicos esenciales como marcapasos y audífonos medicados, lo que refuerza la necesidad técnica y médica de aplicar un estricto principio de precaución en entornos residenciales, manteniendo los emisores alejados del cuerpo durante el descanso para evitar la absorción innecesaria de energía residual. Fuente en este enlace.



Comments powered by CComment