Kauffmann Doig: 'El Viejo Niño'

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"El Niño es Viejo": Tantos siglos hemos tenido para aprender su comportamiento pero nadie a la fecha ha sentado las bases para poder aprovechar la bendición del agua para épocas de sequía. Pésima gestión hidráulica en un país donde literalmente sobra y se pierden millones de metros cúbicos en cada eventualidad. El autor menciona que desde épocas ancestrales El Niño ha estado siempre presente y que habría sepultado a grandes centros de poder.

Entrevista a Federico Kauffmann Doig
La información respectó a fenómenos de El Niño en el Perú, ¿a qué época se remonta?

No había conciencia, hasta hace pocos años, sobre la repercusión de El Niño en el pasado. Ninguno de los antiguos grandes arqueólogos, como Julio C. Tello, se percató de la presencia de este fenómeno en nuestra historia. Teníamos noticias que databan de 1925, cuando se produjo un azote tremendo... Pero eso es en este siglo... Hubo uno muy grande que arrasó Zaña, en 1719 ó 1723, en el primer tercio del siglo XVIII. Zaña no era un pueblito cualquiera, era una ciudad española floreciente desde el siglo XVI; tanto que, según las crónicas antiguas, rivalizaba con la capital de la Intendencia de Trujillo -que llegaba más al norte de Piura y por el oriente hasta Moyobamba. Esta ciudad desapareció por El Niño y aún hoy pueden encontrarse restos de conventos y obras portentosas. Los que lograron huir fueron una parte a Trujillo y otra a Lambayeque.

¿Y si vamos un poco más atrás? Hacia 1586, en las postrimerías del siglo XVI, hay testimonios de lluvias torrenciales y terribles sequías. Han tenido que ser "Niños" perversos, satánicos, del pasado. Nosotros teníamos estas noticias pero no las interpretábamos correctamente. Decíamos: "Bueno, había lluvias, desastres...".

¿Cuándo es que se empieza a prestar atención a este fenómeno? La conciencia de que El Niño está unido a la naturaleza peruana y es algo que siempre se ha presentado -desde tiempos inmemoriales, no podernos fijar el momento, recién la hemos adquirido en los últimos años. Sobre todo con El Niño de 1983. Ahí es que los arqueólogos comenzamos a abrir los ojos.

¿Antes no habían encontrado vestigios, obras de Infraestructura? Cuando llegan los españoles se quedan sorprendidos porque encuentran más de mil tambos grandes distribuidos por todo el territorio del Imperio. Decían: "Qué bien organizados están". Pero no había una interpretación correcta. Las crónicas dicen que cuando había problemas, por ejemplo en el sur, en la cuenca del Titicaca, el Inca ordenaba a sus administradores abrir tal y cual tambo del norte. Los tambos conservaban los alimentos por muchos años y estaba prohibido tocarlos.

¿Prevención contra El Niño? Había estos fenómenos, pero había también comida para sobrellevarlos. Todo gira en torno a eso, hasta las técnicas de conservación de alimentos. Tenían que guardarlos para enfrentar las sequías y lluvias. Incluso el lujo, los vestuarios y joyas de los gobernantes eran no por soberbia sino para imponerse a sus gobernados y que éstos trabajaran lo suficiente para "guardar pan para mayo''. Eso ya es antes de los incas...

Cuando yo era estudiante, un profesor muy querido, Jorge C. Muelle, quien sucedió a Julio C. Tello, me llevó a Chavín de Huántar. Allí vi una cabeza clava que estaba a flor de tierra, yo podía pisarla. Todo estaba todavía sepultado por el aluvión de 1945, y Muelle fue justamente para liberar los monumentos de las capas aluviales y poder estudiarlos. Después volví a investigar durante cuatro años, entre 1981 y 1984. Entonces abrí un poco los ojos: debajo de la capa de 1945 había otra, de un aluvión anterior. Esta tenía otro color, era roja, se distinguía perfectamente. Y ya había sepultado Chavín hace 500 u 800 años.

¿Así fue que terminó Chavín? Estarnos hablando del monumento Chavín de Huántar, no de toda la cultura Chavín. Estas minas expiran de un momento a otro, son abandonadas de repente. Hoy conociendo la trayectoria de El Niño y los efectos del aluvión de 1945, que tapó más de cuatro metros en algunos lugares, aunque no se puede afirmar ciento por ciento, es lógico pensar que ese aluvión de la tierra roja habría sido el causante de la desaparición de ese monumento. A partir de ese momento,

¿ya nadie habitó Chavín? Eso pasó a fines del primer milenio, digamos entre los años 800 y 900. Recién en el primer o segundo siglo de este milenio es que otras personas empiezan a habitar sobre las ruinas, allí se asienta gente totalmente ajena a Chavín. Lo sabemos porque fabricaban su cerámica en forma burda y tenían unas casitas muy sencillas, de piedras y palos. Lo cierto es que este centro de poder y de culto desapareció, y yo estoy cada vez más convencido de que fue consecuencia de El Niño.

¿Y otras culturas? Un colega, lzumi Shimada, norteamericano de origen japonés, ha determinado que hacia el siglo VI o VII después de Cristo, también se presentó un "Niño" que causó desastres en la cultura Mochica. Eso lo ha podido comprobar porque queda el testimonio: la masa aluvial seca. Y ha encontrado también destrozos de aluviones anteriores.

¿Es cierto que los moches hacían sacrificios humanos contra El Niño? En la época que yo estudiaba en San Marcos, hablar de sacrificios humanos estaba vedado para los profesores. Ahora es distinto, pero cuando se habla de sacrificios humanos hay que estudiarlos en su contexto para no dar una idea de crueldad gratuita, de vileza. Yes que hoy nos explicamos el fenómeno de El Niño a través de la física, la oceanografía, la climatología, etcétera. Pero en el pasado, la explicación era mágica.

¿Pese a todos sus conocimientos astronómicas, arquitectónicos.? Los antiguos peruanos tenían grandes conocimientos científicos, pero los fenómenos que sólo podían paliar y no evitar, los explicaban diciendo que el poder sobrenatural que regía, en este caso el agua, estaba fastidiado. Y había que ofrecerle un sacrificio para que no se vengara con sequías o aluviones, es decir, con El Niño. Respecto a las obras de prevención, el cultivo en terrazas, por ejemplo. Los andenes no se hicieron tanto contra El Niño sino para ganar tierras, porque la riqueza de las tierras peruanas es un mito. Las tierras aptas para el cultivo son muy pocas y, además, son periódicamente azotadas por los desastres climatológicos. De allí las grandes obras agrícolas, andenes y acueductos: los antiguos peruanos desarrollaron su sabiduría, energía y buen gobierno para responder a los retos concretos que les planteaba la naturaleza inhóspita.

¿Construyeron obras de defensa? Yo he podido apreciar las obras de defensa gracias a Antonio Rodríguez, un sabio que hoy debe de tener 75 años y que nunca se ha movido del pueblito de Moche. El me llevó a ver obras de ingeniería que permitían que la avalancha se distribuyera y en parte invadiera ya no los campos sino los arenales, que así se convertían en tierras para cultivar. Sacrificio por El Niño Descendiente de Naylamp fue muerto por sus gobernados para calmar la furia de los dioses. El cronista español, Miguel Cabello Valboa, estuvo en Lambayeque en 1586 como párroco y allí escuchó la historia de Naylamp, quien desembarca en Lambayeque procedente de algún lugar tejano, no se sabe de dónde, tal vez huyendo de El Niño. Avasalla a la gente del lugar y funda una dinastía que tuvo seis u ocho monarcas, hasta llegar a Fempellec, hacia 1350. Veamos: "...

Este fue el último y más desdichado de esta generación porque (...) se le apareció el Demonio en forma y figura de una hermosa mujer, y tanta fue la falacia de el Demonio, y tan poca la continencia de Fempellec, que durmió con ella según se dice, y que acabado de perpetuar ayuntamiento tan nefando comenzó a llover (cosa que jamás habian visto en estos llanos) y duró este diluvio treinta días a los cuales subcedió un año de mucha esterilidad y hambre: pues corno a los Sacerdotes de sus ídolos (y demás principales) les fue¬se notorio el grave delito cometido por su Señor entendieron ser pena correspondiente a su culpa lo que su pueblo padecía, con hambres, pluvias, y necesidades: y por tomar de el venganzas (olvidados de la fidelidad de sus vasallos) lo prendieron y atadas las manos y pies. Lo echaron en el profundo del mar y con él se acabó la línea y descendencia de los Señores (...)", (1) Así fue: Lambayeque se quedó sin Señor, hasta que un poderoso tirano llamado Chimo Cápac llegó con su ejército y se apoderó de esos valles.§

Extracto de la entrevista por Norma Aguilar. Transcrito por El Código Nasca


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