Embudos de gravedad para salvar pueblos: la lección de Tacna

Tacna ha Capturado "El Niño"

Los reservorios del PET en Tacna demuestran que capturar agua de El Niño es posible. Pero para que sea eterno y proteja a Huarmey, Casma y todos los pueblos vulnerables, debemos volver a la sabiduría Nasca: embudos de gravedad + mantenimiento preventivo autónomo.

En febrero de 2026, mientras Piura y Lambayeque sufren miles de damnificados por huaicos e inundaciones durante El Niño Costero, Tacna celebra una noticia distinta: sus reservorios del Proyecto Especial Tacna (PET) están llenos al 100%, con 1.8 millones de m³ almacenados y la meta de alcanzar casi 3 millones cuando se inauguren R6 y R7 en marzo. Es un logro técnico real.

Los reservorios de Cerro Blanco - Calana capturan el agua de lluvias intensas y la almacenan para familias y agricultores en una región que recibe apenas 50-100 mm de lluvia al año. La colmatación está controlada (15-25% en los más antiguos), y el sistema funciona: no ha generado desbordes catastróficos ni inundaciones urbanas graves. Tacna resiste porque capturó antes de que el agua se convirtiera en destrucción.

Pero observemos la forma de esos reservorios en imágenes satelitales: rectángulos alargados con canales de entrada y salida controlados. Aprovechan la gravedad para llenarse desde quebradas altas y distribuir el agua hacia abajo. Ese principio es exactamente el mismo que usaban los antiguos nasqueños hace 2,000 años en sus pozas y cochas: embudos naturales o artificiales que capturan escorrentía, la almacenan y la dejan fluir por gravedad a campos o galerías filtrantes (puquios).

Hoy construimos rectángulos porque tenemos maquinaria y electricidad. Antes era pura magia manual: formas orgánicas adaptadas al relieve, sin un solo tornillo. Y funcionaban mejor en varios aspectos: dispersaban sedimentos, reducían evaporación y minimizaban colmatación. Nosotros perdimos esa eficiencia gravitacional al priorizar formas geométricas fáciles de construir.

En la foto, se muestra una poza de almacenamiento ancestral, reservorio Nasca, con niveles y desfogues listo para ser reactivado en todo el Perú.

La propuesta es simple y poderosa: revivir el diseño Nasca moderno en cada valle vulnerable de la costa peruana. Construir reservorios al costado de los pueblos, río arriba, justo antes de que la quebrada se convierta en huaico destructivo. Usando formas autóctonas, que calzan con la geografía, embudos en los valles que capturan el agua y evita la colmatación. 

Cómo funcionaría el sistema óptimo:

  1. Ubicación estratégica: Reservorios en la salida de la quebrada o parte alta del valle, al costado del pueblo pero fuera de su zona de riesgo directo.
  2. Durante El Niño (fase crítica): Abrir esclusas de entrada cuando las lluvias comienzan. El agua entra controlada al reservorio en vez de bajar como avalancha.
  3. Cuando está lleno: Cerrar entrada y abrir esclusas de desagüe por una vía alterna (canal de desviación que rodea el pueblo por un lado seguro y lleva el exceso al río principal o al mar).
  4. Mantenimiento eterno: Integrar HidroCrawler V32 (autónomo, solar) para remover lodos en tiempo real y mantener colmatación mínima (<5-10% anual). El lodo extraído se convierte en abono para financiar expansión.

¿Cuántos sistemas necesitamos?

Para proteger los valles críticos que siempre se inundan (Huarmey, Casma, Santa, Chao, Virú, Moche, Pacasmayo, etc.) se requieren aproximadamente 18 a 25 proyectos (uno por valle principal o sub-cuenca).

Cada uno con capacidad modesta (1.5–5 millones de m³), forma de embudo/trapecio inspirada en Nasca y HidroCrawler (aparato para descolmatar progresivamente) integrado. Costo estimado total: S/ 3,000 a 12,500 millones (financiable con el Midagri, lodo de abono + presupuestos ANA + Cooperación Internacional).

Ventajas frente al modelo actual:

  • Intercepta el huaico antes de que llegue al pueblo.
  • Almacena agua para la sequía posterior.
  • Reduce colmatación drásticamente con mantenimiento autónomo.
  • Revive legado Nasca: orgullo cultural + ingeniería eficiente.
  • Bajo mantenimiento y operación en zonas remotas (sin depender de electricidad constante).

Pero el problema de la colmatación no es un fenómeno natural inevitable; se deben de limpiar los reservorios con una decisión política y técnica que se debe de hacer cada año.

En un país donde cada gota cuenta, los grandes reservorios costeros —los que debían garantizar riego, acumular agua para prevenir huaicos y sostener la agricultura en tiempos de sequía y El Niño— están agonizando. No por falta de lluvia ni por cambio climático extremo, sino por una razón mucho más simple y evitable: nadie los ha descolmatado sistemáticamente desde que entraron en operación. Según datos oficiales de la Autoridad Nacional del Agua (ANA), la Contraloría General de la República y estudios batimétricos parciales (2025-2026), los principales reservorios de la costa peruana han perdido entre el 40 % y el 70 % de su capacidad útil original. En conjunto, de una capacidad inicial aproximada de 4.8–5.3 km³ (equivalente a 4.800–5.300 millones de metros cúbicos), hoy se estima que solo quedan operativos 2.6–3.1 km³. Es decir, Perú ha perdido casi la mitad de su principal infraestructura de almacenamiento superficial en la costa por acumulación de sedimentos. Leer informe especial en este enlace.

Los números que duelen. Piura va a sufrir por que la capacidad de Poechos está reducido a un 30%

  • Poechos (Piura, río Chira): capacidad inicial 1.000 millones de m³ ? hoy solo ~288 Mm³ (pérdida del 71 % en 50 años).
  • Gallito Ciego (La Libertad/Cajamarca, río Jequetepeque): inicial 486 Mm³ ? estimado 150–220 Mm³ (55–70 % perdido).
  • Tinajones (Lambayeque, río Chancay): inicial 331 Mm³ ? ~246 Mm³ en febrero 2026 (26 % perdido, pero sigue avanzando).
  • San Lorenzo (Piura): inicial 258 Mm³ ? 130–180 Mm³ (30–50 %).
  • Cerro Blanco (Tacna): sistema de 7 reservorios ? 220–300 Mm³ actuales (10–20 % perdido, aún relativamente nuevo).

Tacna nos muestra que capturar agua es posible. Nasca nos enseña que hacerlo eterno con embudos de gravedad es superior. Con voluntad política y visión técnica desde el Senado, podemos defender a Huarmey, Casma y todos los pueblos vulnerables. No esperemos la próxima inundación para reaccionar. Construyamos la soberanía hídrica eterna antes. Porque el Perú no solo sobrevive El Niño —lo captura y lo convierte en vida.


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