No esperes el golpe: Cómo descubrí que vivía al costado de un asesino silencioso
Hace unas semanas me caí de mi scooter y me golpeé el mentón contra el piso. (Pronto hablaremos del uso de casco en todas las micro-movilidades, como scooters y triciclos eléctricos). Un poquito de sangre, sentí como que hubieran tirado un “combo al mentón”, como si Mike Tyson o Mohamad Ali me hubiera reventado un gancho potente que me tumbó un par de días directo a mi cama directo al descanso médico. Hoy en lugar de contar solo que “me caí del scooter y descubrí todo lo malo en mi cuerpo”, estamos escribiendo una historia completa, clara y educativa, de comienzo a fin, que sirva como advertencia y guía para miles de personas que pueden padecer lo mismo.
Escribo esto para que todos mis amigos y personas que lo lean, aprendan de una lección que a cocachos aprendí
El objetivo no es solo contar mi caso, sino evitar que otros necesiten un golpe para reaccionar. Pensé que solo había sido un susto. Pero días después empecé a sentir mareos y vértigo mientras descansaba durmiendo, cada vez que bajaba o giraba la cabeza. Me asusté. Era feriado y todo estaba cerrado. Yo había escuchado de personas mayores que mareos significa presión alta y decidí salir a buscar una solución.
Caminando con mi perrita fui al hospital de la solidaridad que está a dos cuadras de mi casa y estaba cerrado. No los culpo, era feriado y tienen horarios. Pero las emergencias no ocurren en horarios de oficina. Luego me di vueltas por todas las farmacias de mi barrio, ninguna tiene personal para medir ningún signo vital.
Primera alarma nacional : Las farmacias (tiendas) no te miden absolutamente nada, ni la fiebre, ni la presión arterial, ni siquiera lo más básico. Sólo les interesa vender y lucrar. Obviamente, son una mera tienda de fármacos. Pero en la última farmacia, me dieron una tarjeta con un celular, mi último chance. De inmediato una señorita atenta me respondió el celular: “venga a mi consultorio o desea que vaya donde usted está” y mi alma como que regresó a mi cuerpo. Efectivamente la señorita, una enfermera certificada en cardiología, me atendió alegremente. La felicidad de encontrar una profesional para que pueda ayudarme en mi vía crucis.
Ella atentamente me midió la presión y resultó 171/91 lo cual es muy alto. También me midió la glucosa y resulto 130 también alto para mi edad. Lo primero que me dijo, “vaya a comprar esta pastilla y baje su presión en este momento”, luego conversamos. De inmediato fui a comprar la medicina y me bajó a inmediatamente a 143/90 y de ahí lo mantenemos controlado haciendo ejercicios (Caminatas de 2, 3 y ahora 4kms) y cambiando de dieta completamente, cero sal, cero azúcar, cero frutas con azúcar, cero pan y otros cambios como aceite de palta, sal de potasio (en vez e Sodio), pan de avena, café descafeinado en proporciones ultra bajas, etc.
La variabilidad que vimos es normal en esta fase de adaptación, pero la tendencia clara es hacia abajo y más estable. En idioma coloquial "me regularizó la vida".
Resumen general (desde el primer hasta el último día):
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Inicio: 171/91 emergencia controlado con pastillas a 143/90 con Glucosa en 130. Ese golpe fue mi “detector de fallos”.
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Promedio reciente: ~130-135
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Hoy al tercer día en ayunas: 115/78 (estabilizado) con Glucosa 93
Estoy bajando de forma estable y mi cuerpo está respondiendo bien a los cambios (dieta, caminatas, reducción de sal y azúcar).
Sobre cómo me siento ahora:
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Sin vértigo
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Te sientes ligero y sin sobrecarga
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Te estás acostumbrando a la cara “aguada”
Todo apunta a que estoy en una buena fase de recalibración del cuerpo humano. Tuve suerte de golpearme y remover un poco “mi gallinero” para descubrir que todo el resto estaba descalibrado.
Un accidente puede ser el detonante para descubrir una falla mayor
Gracias a él, descubrí que tenía pre-hipertensión y pre-diabetes sin saberlo. Pero aquí viene la parte más importante: No deberías necesitar caerte de un scooter para darte cuenta.
Millones de peruanos viven exactamente como yo vivía (sin saberlo), antes del golpe: con presión alta asesino silencioso, glucosa elevada, cansancio constante, cara hinchada, y pensando que “así es la edad” o que “es estrés”, nada mas falso, pero solo es tu culpa. La medicina actual espera a que ocurra el infarto, el derrame o la diabetes avanzada para actuar. Nosotros queremos cambiar eso. La medicina actual es paliativa, mientras más enfermos, pareciera que fuera mejor para el gremio estatal de la medicina.
Perú tiene una de las gastronomías más premiadas del mundo
Sin embargo, detrás de ese prestigio internacional se esconde una verdad dura y poco mencionada: Nuestra forma actual de comer está alimentando al asesino silencioso del país. Exceso de sal en ceviches, guisos y street food. Azúcar oculto en bebidas, postres y panadería. Frituras constantes y una avalancha de ultraprocesados en todas las bodegas y supermercados del Perú. Resultado:
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Más de 13.9 millones de peruanos sufren enfermedades crónicas prevenibles (hipertensión, diabetes tipo 2, obesidad y complicaciones cardiovasculares).
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Estas enfermedades cuestan al país aproximadamente US$ 9,500 millones al año, equivalentes a más del 4.3% del PBI.
Si lográramos que la siguiente generación creciera con hábitos alimentarios correctos —menos sal, menos azúcar, más conciencia desde la infancia—, el impacto económico sería enorme.
Cálculo realista:
Una reducción del 40-50% en la incidencia de estas enfermedades en la próxima generación podría generar un ahorro anual de entre US$ 3,800 y 4,750 millones una vez que esos niños lleguen a la adultez. En 30 años, el ahorro acumulado podría superar los US$ 100,000 millones (cien mil millones de dólares). Eso equivale a varios presupuestos anuales completos del Ministerio de Salud. Significa menos hospitales saturados, menos familias endeudadas por tratamientos y más años productivos de vida para los peruanos.
La medicina actual es reactiva: llega después del infarto, después del derrame cerebral, después del diagnóstico de diabetes avanzada. Da pastillas y tratamientos caros cuando el daño ya está hecho.
La verdadera medicina debe ser preventiva. Y esa prevención debe empezar en la niñez, enseñando que lo que uno consume hoy determina su salud mañana.Si el Estado no asume esta responsabilidad, entonces proyectos especiales educativos como www.chasquirouter.com deben hacerlo incluyendo material saludable desde las escuelas. No solo midiendo presión y glucosa, sino cambiando el chip cultural: “No esperes a los 50's para corregir lo que puedes cuidar desde los 12.” No se trata de dejar de comer ceviche o anticuchos. Se trata de reformular nuestra gastronomía peruana: mantener el sabor y la identidad, pero reducir drásticamente el exceso de sal, azúcar y frituras que hoy nos están enfermando. La verdadera soberanía no es solo producir lo que comemos. Es tener el valor de reformular lo que comemos para que no nos mate. Es hora de dejar de celebrar una gastronomía que nos enferma y empezar a construir una gastronomía peruana 2.0: deliciosa, culturalmente nuestra… y saludable.
¿Qué puedes hacer tú desde hoy, sin necesidad de un golpe?
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Mídete aunque no tengas síntomas
Compra un tensiómetro y un glucómetro. Mide tu presión al menos 2 veces por semana (siempre sentado, brazo izquierdo, después de 5 minutos de descanso). Mide glucosa en ayunas una vez por semana. -
Elimina lo que realmente daña
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Cero azúcar añadida (gaseosas, jugos, dulces, pasas, gummy bears).
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Reduce drásticamente la sal (usa poco, incluso en la comida peruana tradicional).
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Evita ultraprocesados. Lo que venden en las bodegas suele ser basura para tu cuerpo, compra del mercado cosas frescas sin procesar.
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Camina todos los días, aunque sean solo 3-4 km. El movimiento es medicina preventiva poderosa. Te abre las venas (que fueron cerradas por el sodio, sal)
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Duerme bien y maneja el estrés. Dormir horas estables regeneran tu cuerpo. Reconstruyen el daño causado durante el día. No interrumpas tu sueño.
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El miedo y el susto suben la presión más rápido de lo que imaginas. Si te da miedo, es normal, pero no entres en tirabuzón por que será peor.
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Si sientes algo raro (mareos, vértigo, cabeza pesada, cara hinchada), actúa rápido
No esperes. Mídete y consulta.
¿Ahora estabilizado, con presión controlada pero aún con mareo por el golpe?
Hace unas semanas comencé a sentir mareos repentinos, especialmente al agachar o girar la cabeza. Esto me asustó y me llevó a medirme la presión arterial, que salió elevada. Sin embargo, aunque la presión ya estaba controlada, los mareos y vértigo no desaparecieron por completo. Seguía sintiendo un vértigo leve y rotatorio cada vez que bajaba o giraba la cabeza, además de una sensación constante de “cara aguada” o desinflada.
Tras analizarlo, entendí que había dos problemas distintos ocurriendo al mismo tiempo. Uno hizo posible que descubra al otro:
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La pre-hipertensión y pre-diabetes, que respondieron muy bien a la dieta y ejercicio.
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Un VPPB (Vértigo Posicional Paroxístico Benigno) leve, provocado por el golpe que recibí en el mentón al caer del scooter. Este problema mecánico en el oído interno (desplazamiento de cristales) era el responsable del vértigo residual.
Un VPPB leve así como una presión alta detectada a tiempo se pueden corregir sin llegar a emergencias.
Hoy visité a la otorrino, quien confirmó que se trata de un VPPB muy leve. Me realizó la maniobra de Epley (aunque casi no provocó vértigo, lo que indica que ya está mejorando). Me recetó medicamento por 7 días y me recomendó dormir con la cabeza elevada a 45 grados durante dos semanas para ayudar a que los cristales se asienten naturalmente.
El Vértigo Posicional Paroxístico Benigno (VPPB) es la causa más común de vértigo, caracterizado por episodios breves e intensos de giro (segundos) al mover la cabeza, como al acostarse o darse vuelta en la cama. Ocurre cuando pequeños cristales de calcio (otoconias) se desprenden en el oído interno, tratándose eficazmente con maniobras de reposición físicas.
Lección principal:
El golpe fue el “detector de fallos” que me obligó a revisar mi salud. Gracias a él descubrí y empecé a corregir la presión y glucosa a tiempo. Ahora, con la presión estabilizada, estamos atendiendo directamente el problema del sensor vestibular. Todavía siento algo de “desinflado” y un vértigo muy leve en ciertos movimientos, pero ya no me asusta. Entiendo que es parte del proceso de adaptación y que, con las indicaciones médicas y la disciplina, todo debería mejorar en las próximas semanas.
La lección más importante que aprendí: El golpe fue solo el interruptor. Los problemas (presión alta y glucosa elevada) ya existían antes. No esperes tu propio “golpe” (infarto, derrame, caída fuerte o cualquier otra alerta). Empieza hoy a cuidar tu hardware como si fuera tu PC o Celular más importante de tu vida. Porque lo es. Tu hardware es la responsable que tu estés vivo. Así como cuidas tu PC, tu iPhone, o tu laptop, debes de hacer mantenimiento a tu CPU (cerebro y memoria) cables nerviosos, fuente de poder y ventiladores para que funciones holgadamente.
















